24 de diciembre de 2011

Un par de eternidades...

Revivir aquel beso. Así es como las cosas deben empezar.
Siempre hay un beso o un individuo, o un individuo y un beso que te provocan insomnio…
Sujeta una pluma y empieza a escribir, o en todo caso, inicia sesión y comienza a teclear. 

No quería escribir acerca de algo sin sentido, algo trillado que pueda decir cualquier ser humano con imaginación. Quiero escribir sobre algo que solo yo sienta, que solo yo haya vivido.

El primer beso, el segundo, el tercero… El primer te quiero, luego el primer Te amo… ¿Y luego? 
¿Qué sigue después? ¿Existe algún otro termino que exprese lo que se siente después del amor? 

Y la historia comienza ahí: Justo cuando lo inesperado se convierte en lo más hermoso de tu vida, y justo cuando crees que no puedes sentir nada más por aquello que antes era inesperado y que ahora es tan predecible, es entonces cuando empiezas a sentir eso que no tiene nombre, que no puede comprenderse ni con besos ni con abrazos. 

Y tu perfume, y tu mirada, y tu sabor, y cada una de tus peculiaridades están presentes en mi cada vez que empiezo a debrayar.
Y tus pestañas, y tus labios, y tu mirada y cada parte de tu anatomía, esa anatomía que me sé de memoria, me persiguen todo el tiempo
Y aunque no sepa cuanto tiempo nos queda juntos, sé muy bien qué es lo que quiero hacer contigo en este tiempo…
…Quiero que le pongamos nombre a nuestro nuevo sentimiento…



No, no quería escribir acerca de algo sin sentido

No hay comentarios:

Publicar un comentario